aceite de palma

El aceite de palma está de actualidad. La principal crítica que recibía este aceite vegetal era ecológica pero ahora, diferentes voces del mundo de la salud se han sumado a la lucha para conseguir reducir y/o acabar con su consumo. Pero, ¿por qué?

Desde el punto de vista ecológico, la extensión del aceite de palma está provocando la tala de árboles de manera descontrolada en los dos principales países productores, Malasia e Indonesia, pero también en otros muchos que han comenzado a plantarlo. En el año 1961 había 3,6 millones de hectáreas a nivel mundial destinadas a la producción de este aceite y tan solo 40 años más tarde, en 2006, la producción se situaba entorno a los 13,2 millones.

Junto a esta crítica ecológica se suma aquella que aboga por la protección de la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no prohíbe el consumo del aceite de palma pero si advierte que tomarlo de manera abusiva provoca colesterol LDL (conocido como colesterol del malo) porque contiene ácido palmítico, un ácido graso saturado.

Hay que tener en cuenta que el aceite de palma es un ingrediente básico en una gran cantidad de productos que forman parte de nuestra dieta diaria pero, las advertencias sobre sus efectos han provocado que los grandes supermercados alimenticios se hayan unido para exigir a sus proveedores que eliminen este producto de sus alimentos.

Alcampo ha sido el supermercado que ha tomado la medida más drástica; eliminar el aceite de palma de todos los productos de su marca propia. Otras cadenas alimenticias, como Mercadona, DIA o Lidl, se han sumado a la lucha contra el aceite de palma y ya han comenzado a negociar la retirada de este aceite de sus productos.

El debate sobre el consumo del aceite de palma también se ha trasladado a la esfera política hasta tal punto que se ha convertido en el protagonista de la Comisión de Sanidad del Congreso. Esquerra Republicana ha invitado a la reflexión mientras que Ciudadanos ha presentado una proposición no de ley (PNL) en la que pide al Gobierno que negocie con la industria productora para que deje de usarlo en la alimentación.

 

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